Increible es que sin esperarlo, una canción te evoque al recuerdo más bonito que tengas, o por el contrario al recuerdo que tienes en el fondo de tu alma, aquello que no quieres que salga a la luz. Es impresionante que te cambie el estado de ánimo para el resto del día. Por esto creo en la canción como una obra de arte, algo más que una mera distracción, las hay que te llegan al alma en cada frase, en cada párrafo y su significado esconde algo maravilloso que te toca el corazón. Creo en la melodía como algo esencial, es el complemento que hace a la canción perfecta, cada nota, ese punteo que te pone los vellos de punta, ese violín de fondo que realmente te impresiona, etc.. todo ello forma una sensación que la hace especial por encima de todas, y que hace que puedas escucharla una y otra vez sin cansarte...
Las canciones no gustan, enamoran a la persona, la seducen con su letra y su melodía, y escucharlas, de algún modo es una muestra de amor.
Me equivocaría otra vez
lunes, 26 de marzo de 2012
jueves, 13 de octubre de 2011
Esta soy yo
Soy una chica de 20 años, hace tiempo que decidí abrir este blog en el que prometí escribir de vez en cuando, y de vez en cuando se convirtió a " cuando se me ocurra qué poner", pues hoy se me ha ocurrido presentarme:
Soy una chica normal, tengo 20 años y estudio magisterio de Educación Infantil, me gustan los niños obviamente y tengo paciencia con ellos, pensar en ser profesora en un futuro me pone los vellos de punta, me enternece imaginar a mis niños en las clases, y yo con ellos, enseñándoles lo que forma parte de la base de su educación. Tengo virtudes y defectos, como todo el mundo, soy algo extrovertida y tímida a la vez, intento llevarme bien con todo el mundo aunque eso no pueda ser siempre, me considero divertida según qué ocasión, me gusta salir, y sobre todo, tiendo a expresar lo que siento, supongo que por eso me hice el blog, para escribir de vez en cuando, desahogarme, ya que parece que en esta sociedad no puedes mostrar todo lo que eres y sientes. También me enfado con mucha facilidad y me sonrojo a la mínima, soy transparente como el agua, se me nota cuando estoy nerviosa, cuando estoy contenta, etc, (por eso se me da mal el poker.. :P).
Esta soy yo, y este es mi blog, ojalá os esté gustando y os guste las entraditas que cuelgo por aquí ;)
besitos! =)
sábado, 10 de septiembre de 2011
^^
Sentada a la mesa, Claudia se dejó aconsejar. Era la reina de la eterna indecisión y ante la carta de un restaurante podía pasarse horas. Felizmente, en aquel local el cocinero abandonaba los fogones y salía programar la cena de sus clientes.
- ¿no te parece guapísimo?- le preguntó su acompañante, cuando el chef volvía ya hacia la cocina.
- Hmmm, ¡qué culo, qué suave movimiento, qué dulce su cintura, oh qué piernas!
- ¿has visto el bolso de esa chica?- Claudia miraba hacia la entrada del salón, por donde una mujer elegante se acercaba con un bolso en la mano, aferrándolo como si fuera el objeto más preciado de su vida.
- Pues no- rugió el otro-. Si te parece me pierdo ese contoneo de locura por un simple bolso.
- ¡¿Simple?! ¡ Es un Dior, querido!
- ¿ Y qué tiene de excitante, si puede saberse?
- Ro, estoy en un momento de mi vida en que un bolso de Dior me resulta más sugerente que un hombre vestido de mandil. Hmmm… Fíjate que curvas sensuales, su piel electrizante, el charol es tan sexy…excita mi imaginación.
- Clau, estás echada a perder …Ay, mira con disimulo a tu izquierda. En esa mesa…
Claudia miró por el rabillo del ojo y se encontró con un tipo que llevaba la camisa más justa que había visto jamás. Era fina, casi transparente, quizá lino, pero se ajustaba impecablemente, como si llevara licra…Se quedó mirándolo, intentando entender qué hacía un hombre aparentemente con clase, en un restaurante con clase, vistiendo como si fuera una fulana reventando escote. Enseguida se dio cuenta. Era eso. Es que tenía un cuerpo de infarto y la única manera de lucirlo era ir marcando torso y poniendo a prueba el cosido de los botones.
- No me digas que no te pone
- Pues no, Ro. Me pone más el pícaro tirabuzón dorado que hace el vino al caer en mi copa. Me pone más la obscena textura de esta vieira tibia empapada de vinagreta que penetra ahora por mi boca y estimula mi garganta al introducirse por ella de mi lascivo estómago…
Claudia entreabrió los labios, sacó la lengua lujuriosamente, y, sin querer, por la comisura se le escapó un hilillo de aceite, que fue resbalando por el cuello hasta llegar a la seda de su vestido, donde abrió despacio un cerquillo grasiento.
- Pues a mí me está poniendo a cien nuestro vecino el musculitos…¿Cómo chupa los muslos de codorniz!- y al advertir el aceitoso lago de grasa expandirse por el pecho de Claudia-: Mira que eres guarra, Clau, estás borracha.
- Sí, es cierto, el tipo está babeando…debe de estar delicioso.
- ¿Y ahora qué? ¿piensas estar toda la noche con esa porquería encima?
- Nooo…Voy a tratar de solucionarlo.
Claudia se levantó y dirigió al baño. Allí se echó agua encima, intentando limpiarse, y al percibir el liquido correrle a través del tejido, sintió más ganas de echarse agua encima, como si estuviera ardiendo y necesitase apagar las llamas. Cuando se quiso dar cuenta, la humedad le había alcanzado los pezones, que sobresalían en punta y se le transparentaban descarados. Ante el espejo del lavabo se tocó y acarició los pechos, y después una mano quiso írsele al vientre para luego escurrírsele hacia abajo. Era el día de San Valentín y había elegido cenar con un amigo gay, pues era de la opción que sin tentación no hay decepción. Y ahora estaba empapada y excitada. Pensó en recuperar el control. Decidió quitarse el vestido con la idea de ponerlo bajo el secador de manos, y al iniciar la maniobra se le enganchó el pelo en uno de los botones traseros. Ciega y en ropa interior, trataba de desasirse.
- Ah, perdón, me he equivocado – escuchó Claudia la puerta abrirse y la frase en cuestión.
- No te vayas por favor, ¿me puedes ayudar?
- Sí, claro.
Claudia sintió unas manos fuertes cogerle la cara a través de la tela y un cuerpo forcejear con su vestido y pegarse a ella por detrás. No veía nada, no sabía quien era. Recordó entonces que para que no se le marcara la ropa, no se había puesto bragas, solo unas medias hasta el muslo, que le dejaban, como en exposición, de ombligo para abajo todo el aire. Sin embargo, poco tardó ese depilado territorio en ser protegido caballerosamente. Una púdica mano ajena lo cubrió en dos segundos, para ir luego tomando posiciones en él. Dos dedos introducidos, otro frotándole sin piedad el apetitoso botoncito del placer, y el último dedo en coger sitio se le fue a encajar, como una culebrita, en el agujero de atrás. Con el rostro tapado y sellada la boca, acariciada por todos los flancos, Claudia se corrió enseguida y salvajemente.
- Ahora me toca a mí
- ¿no te parece guapísimo?- le preguntó su acompañante, cuando el chef volvía ya hacia la cocina.
- Hmmm, ¡qué culo, qué suave movimiento, qué dulce su cintura, oh qué piernas!
- ¿has visto el bolso de esa chica?- Claudia miraba hacia la entrada del salón, por donde una mujer elegante se acercaba con un bolso en la mano, aferrándolo como si fuera el objeto más preciado de su vida.
- Pues no- rugió el otro-. Si te parece me pierdo ese contoneo de locura por un simple bolso.
- ¡¿Simple?! ¡ Es un Dior, querido!
- ¿ Y qué tiene de excitante, si puede saberse?
- Ro, estoy en un momento de mi vida en que un bolso de Dior me resulta más sugerente que un hombre vestido de mandil. Hmmm… Fíjate que curvas sensuales, su piel electrizante, el charol es tan sexy…excita mi imaginación.
- Clau, estás echada a perder …Ay, mira con disimulo a tu izquierda. En esa mesa…
Claudia miró por el rabillo del ojo y se encontró con un tipo que llevaba la camisa más justa que había visto jamás. Era fina, casi transparente, quizá lino, pero se ajustaba impecablemente, como si llevara licra…Se quedó mirándolo, intentando entender qué hacía un hombre aparentemente con clase, en un restaurante con clase, vistiendo como si fuera una fulana reventando escote. Enseguida se dio cuenta. Era eso. Es que tenía un cuerpo de infarto y la única manera de lucirlo era ir marcando torso y poniendo a prueba el cosido de los botones.
- No me digas que no te pone
- Pues no, Ro. Me pone más el pícaro tirabuzón dorado que hace el vino al caer en mi copa. Me pone más la obscena textura de esta vieira tibia empapada de vinagreta que penetra ahora por mi boca y estimula mi garganta al introducirse por ella de mi lascivo estómago…
Claudia entreabrió los labios, sacó la lengua lujuriosamente, y, sin querer, por la comisura se le escapó un hilillo de aceite, que fue resbalando por el cuello hasta llegar a la seda de su vestido, donde abrió despacio un cerquillo grasiento.
- Pues a mí me está poniendo a cien nuestro vecino el musculitos…¿Cómo chupa los muslos de codorniz!- y al advertir el aceitoso lago de grasa expandirse por el pecho de Claudia-: Mira que eres guarra, Clau, estás borracha.
- Sí, es cierto, el tipo está babeando…debe de estar delicioso.
- ¿Y ahora qué? ¿piensas estar toda la noche con esa porquería encima?
- Nooo…Voy a tratar de solucionarlo.
Claudia se levantó y dirigió al baño. Allí se echó agua encima, intentando limpiarse, y al percibir el liquido correrle a través del tejido, sintió más ganas de echarse agua encima, como si estuviera ardiendo y necesitase apagar las llamas. Cuando se quiso dar cuenta, la humedad le había alcanzado los pezones, que sobresalían en punta y se le transparentaban descarados. Ante el espejo del lavabo se tocó y acarició los pechos, y después una mano quiso írsele al vientre para luego escurrírsele hacia abajo. Era el día de San Valentín y había elegido cenar con un amigo gay, pues era de la opción que sin tentación no hay decepción. Y ahora estaba empapada y excitada. Pensó en recuperar el control. Decidió quitarse el vestido con la idea de ponerlo bajo el secador de manos, y al iniciar la maniobra se le enganchó el pelo en uno de los botones traseros. Ciega y en ropa interior, trataba de desasirse.
- Ah, perdón, me he equivocado – escuchó Claudia la puerta abrirse y la frase en cuestión.
- No te vayas por favor, ¿me puedes ayudar?
- Sí, claro.
Claudia sintió unas manos fuertes cogerle la cara a través de la tela y un cuerpo forcejear con su vestido y pegarse a ella por detrás. No veía nada, no sabía quien era. Recordó entonces que para que no se le marcara la ropa, no se había puesto bragas, solo unas medias hasta el muslo, que le dejaban, como en exposición, de ombligo para abajo todo el aire. Sin embargo, poco tardó ese depilado territorio en ser protegido caballerosamente. Una púdica mano ajena lo cubrió en dos segundos, para ir luego tomando posiciones en él. Dos dedos introducidos, otro frotándole sin piedad el apetitoso botoncito del placer, y el último dedo en coger sitio se le fue a encajar, como una culebrita, en el agujero de atrás. Con el rostro tapado y sellada la boca, acariciada por todos los flancos, Claudia se corrió enseguida y salvajemente.
- Ahora me toca a mí
Sintió que la soltaban. El vestido se liberó y cayó al suelo. Ante sus ojos vio al macizo musculoso bajándose la bragueta y sacando un formidable animal.
- No recuerdo haber pedido rabo de toro…- alcanzó a decir ella.
- Es una recomendación de última hora. Verás qué rico…Déjalo entrar, preciosa. Déjalo entrar...
Y en un segundo fue ensartada. Claudia ronroneo mimosa cuando sintió el increíble volumen de aquella masa de recia carne encajarse perfecta en su entrepierna. Cuánto tiempo sin probar bocado y ahora tal atracón de golpe. Tuvo miedo de desfallecer de placer.
- Es algo oscuro, íntimo, innombrable, sentir a la vez la carne y la esencia nombre en tu interior - le dijo, inspirada.
- Es algo dulce e intenso, es algo auténtico, esta preciosa sensación de amparo en el interior de una mujer – dijo el otro, sin perder al ritmo.
Salieron del año por separado.
- Ya he pagado. ¿Nos vamos? – dijo Ro, incomodado por la tardanza.
- Sí, claro. Lo siento – Claudia le puso carita de pena
Conforme salían del restaurante, Ro se apiadó.
- Hija, Clau. Tienes que cambiar de actitud. Así no te vas a comer una rosca jamás.
- Tenemos que volver a este sitio. Me gusta cómo cocinan…
- Sí, es verdad. Y lo elegimos al azar. Desde luego, no hay nada como no planificar.
- No recuerdo haber pedido rabo de toro…- alcanzó a decir ella.
- Es una recomendación de última hora. Verás qué rico…Déjalo entrar, preciosa. Déjalo entrar...
Y en un segundo fue ensartada. Claudia ronroneo mimosa cuando sintió el increíble volumen de aquella masa de recia carne encajarse perfecta en su entrepierna. Cuánto tiempo sin probar bocado y ahora tal atracón de golpe. Tuvo miedo de desfallecer de placer.
- Es algo oscuro, íntimo, innombrable, sentir a la vez la carne y la esencia nombre en tu interior - le dijo, inspirada.
- Es algo dulce e intenso, es algo auténtico, esta preciosa sensación de amparo en el interior de una mujer – dijo el otro, sin perder al ritmo.
Salieron del año por separado.
- Ya he pagado. ¿Nos vamos? – dijo Ro, incomodado por la tardanza.
- Sí, claro. Lo siento – Claudia le puso carita de pena
Conforme salían del restaurante, Ro se apiadó.
- Hija, Clau. Tienes que cambiar de actitud. Así no te vas a comer una rosca jamás.
- Tenemos que volver a este sitio. Me gusta cómo cocinan…
- Sí, es verdad. Y lo elegimos al azar. Desde luego, no hay nada como no planificar.
viernes, 4 de marzo de 2011
Feelings.
Sentimientos, nos horroriza pensar en nuestros verdaderos pensamientos, aquellos que recorren nuestra mente cuando estamos solos, basta haber visto un par de capítulos de Sexo en Nueva York, y una empachada de chocolate, para volverse empalagosa. Y tirarse en la cama, y mientras suenan las canciones más ñoñas y más estúpidas de tu ordenador, ponerte a pensar, sin quererlo, se te salta una lágrima, y después otra y otra...
Esa canción suena, esa cuyas frases, de principio a fin, te evoca a un mal momento en tu vida, por lo que vuelven los lloros y lamentaciones, recuerdas todos esos momentos, besos y caricias, abrazos y miradas que alegraban el día, que ahora brillan por su ausencia...
Pero para salir a la calle ponte una máscara, como si fueran carnavales, sonríe como si nada pasara, ríe y habrá situaciones en que ni pienses en ello, porque te engañas a tí misma, te llegas a creer tu propia mentira, esa que haces creer a los demás...
Esa canción suena, esa cuyas frases, de principio a fin, te evoca a un mal momento en tu vida, por lo que vuelven los lloros y lamentaciones, recuerdas todos esos momentos, besos y caricias, abrazos y miradas que alegraban el día, que ahora brillan por su ausencia...
Pero para salir a la calle ponte una máscara, como si fueran carnavales, sonríe como si nada pasara, ríe y habrá situaciones en que ni pienses en ello, porque te engañas a tí misma, te llegas a creer tu propia mentira, esa que haces creer a los demás...
lunes, 28 de febrero de 2011
Siempre al volver de clase, volvía rápidamente para comer con su familia e irse a la cafetería que hay al lado de su casa, allí se pasaba las horas, escribiendo o leyendo, con un café encima de la mesa.Y la gente pasaba, era la inspiración que ella necesitaba, ella vivía en el centro, por lo que muchos tipos de personas visitaban aquel bar/cafetería...extranjeros perdidos, ancianas que echaban la tarde charlando, universitarios que charlaban sin cesar, etc.
Aquel sitio tenía algo especial para ella, el rincón donde se sentaba era el más especial, tenía vistas a la calle y divisaba cada detalle de lo que ocurría en ese sitio: la camarera (con "unos cuantos años" echados a la cara) flirteando con todo ser humano masculino que se aparecía por allí, las riñas del encargado al camarero, los jóvenes que se burlaban de la camarera. A Elena le divertía dibujar en su papel a la camerera con cantidad de gestos extraños, destacando siempre su lunar en la nariz y su verruga en la oreja. Y así pasaba todas las tardes...
Aquel sitio tenía algo especial para ella, el rincón donde se sentaba era el más especial, tenía vistas a la calle y divisaba cada detalle de lo que ocurría en ese sitio: la camarera (con "unos cuantos años" echados a la cara) flirteando con todo ser humano masculino que se aparecía por allí, las riñas del encargado al camarero, los jóvenes que se burlaban de la camarera. A Elena le divertía dibujar en su papel a la camerera con cantidad de gestos extraños, destacando siempre su lunar en la nariz y su verruga en la oreja. Y así pasaba todas las tardes...
viernes, 25 de febrero de 2011
Sin título
Ella se levantaba por la mañana, se miraba al espejo y no le importaba su aspecto físico, iba como siempre con ese aire desaliñado, ropa sin planchar, se ponía lo primero que veía y nunca usaba colonia a pesar de toda su colección en la estantería de su habitación. Y salía a la calle, como cada día para ir a clase. Era una chica tímida, apenas hablaba con la gente y le faltaban amigos, la carisma no era su fuerte, aunque en su casa siempre se mostraba cariñosa y atenta, cuidaba como nadie de su hermano pequeño, su capacidad de amar y de protección no tenía límites... Os presento a Elena, una chica de 15 años muy particular, sacaba buenas notas y siempre aprobaba todo, amaba la música, tocaba la guitarra con una gran destreza y estaba aprendiendo a tocar la batería, una amante empedernida del arte, solía escuchar Sabina y otros grandes maestros del mundo de la música, le gustaban los poemas de Becquer y amaba los cuadros de Van Gogh, nadie como ella, se veía sola, pero no le importaba.
sábado, 19 de febrero de 2011
Niños ^^
Los niños, ¿nunca se han dado cuenta de la cara de idiotas que se nos queda cuando vemos a un niño aunque sea por un momento en la calle? Su carita que muestra sorpresa por cada pequeño detalle del mundo que tienen por conocer, su pequeño cuerpo, la inocencia que desprenden, que se nota, nos hace pasar un momento de felicidad, de retorno a la infancia, a la que más de uno, daría todo por volver...
Pues imaginense por un momento, trabajar todos los días con ellos, con los niños, enseñarles las nociones básicas de educación, de compañerismo, de convivencia, enseñarles a escribir su nombre con caligrafía,en fin, enseñarles todo... y ver como van progresando, que tu esfuerzo como educadora no ha sido en vano, ver sus caras de felicidad cuando les das un premio, cuando recogen sus trabajos hechos por ellos... les prometo que no hay mayor recompensa para un maestro de infantil, que las sonrisas y besos de sus alumnos...
Pues imaginense por un momento, trabajar todos los días con ellos, con los niños, enseñarles las nociones básicas de educación, de compañerismo, de convivencia, enseñarles a escribir su nombre con caligrafía,en fin, enseñarles todo... y ver como van progresando, que tu esfuerzo como educadora no ha sido en vano, ver sus caras de felicidad cuando les das un premio, cuando recogen sus trabajos hechos por ellos... les prometo que no hay mayor recompensa para un maestro de infantil, que las sonrisas y besos de sus alumnos...
viernes, 17 de diciembre de 2010
Ellas =)
Conocí mil historias que fueron perfectas, todo acaba y al final solo quedan las personas, ellas, ellas son las que realmente valen, son las que sus palabaras me alzan y hacen que no pare, son las que me dan la llave y crean un mundo abriendo una mirada al horizonte, si se van es para volver a verlas, debo tanto a mil personas que por ellas he de seguir, seguiré con mi camino y lucharé porque entendí que existen personas por las que vale la pena luchar...
sábado, 18 de septiembre de 2010
Diario de una ninfómana.
¿Me harías un favor? mueve los dedos de tu mano, para tí es fácil...¿verdad? Si yo fuera capaz de mover un solo dedo... no sabes cuantas veces me emociono, creo que mi mano se empieza a mover, mis dedos también, me levanto de la silla y echo a correr. Y puedo tocar las flores, sentir el terciopelo, y acariciar a una mujer tan hermosa como tú.
domingo, 15 de agosto de 2010
Enseñar... ^^
Enseñarás a volar
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño
Enseñarás a vivir
pero no vivirán tu vida
Sin embargo,
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camiño enseñado...
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño
Enseñarás a vivir
pero no vivirán tu vida
Sin embargo,
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camiño enseñado...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)